sábado, 26 de abril de 2014

PERIGORD 2014

Sábado 12 de abril
Suena el despertador a las 4 de la mañana. Preparados, listos...., nos vamos al Perigord.
Se trata de una zona de Francia bastante desconocida para los no-franceses (casi nadie sabe situarla en un plano) y a la que cualquiera debería acercarse no solo por su interés turístico sino por la enorme paz que se respira.





Inicialmente la opción escogida para el alojamiento era un bungalow en el Camping Lou Castel (un 4 estrellas en la localidad de Castelnaud) básicamente por su situación, ya que nos servía de base para las excursiones programadas, y además porque disponía de dos servicios extra: restaurante, que siempre te puede salvar de alguna..., y piscina climatizada, un entretenimiento perfecto para las niñas.

Habíamos barajado otras opciones como algún apartamento, entre los que destaco "Villa des Consuls", en pleno Sarlat, pero cuyo precio nos tiró para atrás (no dejéis de echarle un vistazo por si acaso), y otros alojamientos (Manoa; Odalys; Combas) a través de Tripadvisor y Booking.

Pero escasamente tres días antes de la salida recibí una llamada del camping Lou Castel para comunicarme que por retraso en unas obras no abrirían 'mi semana' el camping y que como alternativa nos alojarían en el Camping Le Montant (www.camping-sarlat.com) también 4 estrellas pero unos 15 km al norte, muy cerca de Sarlat.

Y en eso estamos. Son ya las 4:45h.

La temprana hora de salida se debe a que, siendo unas 7 horas de viaje, prefiero conducir mientras las niñas duermen (cualquiera que tenga niños pequeños ya se puede imaginar el porqué).

Además, aunque la entrada al bungalow no nos la permiten hacer hasta las 4 de la tarde, hoy sábado es día de mercado en Sarlat, un afamado y animado mercado que los viajeros recomiendan, o sea, que la idea es 'aterrizar' por Sarlat hacia las 11 o 12 de la mañana..., disfrutar del mercado, comer por Sarlat... y ¡apa! al camping a reposar del trayecto.

Pero a veces, tan solo a veces, los planes se tuercen....

Cerca de Narbonne, en plena autopista y conduciendo por el carril rápido noté un reventón, que no pinchazo, de una rueda.

Todo pasó en un segundo: cambiarme dos carriles hacia la derecha, poner luces de emergencia, sortear algún coche y camión, y agarrarse al volante hasta detener el coche.

Uffff....!

Después todo pasó en muchas horas: grúa, asistencia en carretera, conseguir comprar rueda nueva en sábado estando casi todo cerrado, un taller que las ponga y dos o tres complicaciones más que casi nos devuelven para casa..., pero hacia las seis de la tarde aparecimos por el camping..., exhaustos, nerviosos y aún con cierto miedo en el cuerpo.

Nos alojamos en en bungalow Gite Confort que realmente hace honor a su nombre: señores de Le Montant hemos estado de lujo, gracias. El camping se encuentra en una pequeña colina y cada bungalow está separado y desperdigado por la montaña, y además hemos tenido el añadido que, siendo temporada baja, estábamos prácticamente solos en el camping de manera que la sensación de paz ha sido descomunal.

Desde la terraza del bungalow oíamos las conversaciones de decenas de pájaros, veíamos corretear conejos, y unas cuantas hormigas nos vinieron a saludar.

Después de instalarnos y cenar le dijimos adiós a un sábado ilusionante que se había convertido en un sábado para olvidar.


Domingo, 13 de abril

Sea dicho que este bungalow, a diferencia de otros muchos en los que hemos estado, disponía de persianas en las ventanas..., esto, añadido a la soledad y tranquilidad de nuestro trocito de colina hizo que durmiéramos como nunca pero que nos despertáramos como siempre..., o sea, cuando la pequeñaja consideró que ella ya había dormido bastante.

Hoy domingo no turisteamos. La mañana la destinamos a comprar para toda la semana (hay un supermercado Casino en la entrada sur de Sarlat, y un Carrefour en la entrada norte), y por la tarde hacemos relaxing en la piscina climatizada. Viendo las caras de las niñas vemos que esto de la piscina ha sido todo un acierto.

Desde la terraza de nuestro bungalow se sigue oyendo conversar a los pajarillos y las hormigas nos van cogiendo confianza.


Lunes, 14 de abril

Después de desayunar vamos a nuestra primera visita: LA ROQUE SAINT CHRISTOPHE. Se trata de una enorme grieta horizontal en la montaña que el hombre primitivo aprovechó para instalarse. La entrada de adulto son 8€ y los ninos pagan 4,50€ (más información en www.roque-st-christophe.com). La visita no decepciona, sobre todo con niños. Es una curiosa excursión muy diferente a las que todos estamos acostumbrados a hacer.



 


Pero desde la grieta lo que es impagable es la preciosa vista del río Vezere. ¡No os lo perdáis! Durante casi una hora de visita por libre nos sentimos primitivos y tras hacer alguna compra en su tienda de souvenirs nos acercamos a las mesas de pic-nic de la entrada. Nos comemos unos bocatas a la sombra, junto a un riachuelo que hace la escena más bucólica. Por cierto, hay un pequeño bar que sirve comidas allí mismo y que además vende patatas, crepes, bebidas..., y tiene WC.

Toda esta zona está plagada de castillos que invitan a detenerse, y para los que van con niños mayores hay multitud de parques-aventura con tirolinas, trepar por los árboles, etc...

Nos acercamos en coche al pueblecito de SAINT LEON SUR VEZERE, con parking gratuito a la entrada. Es un pueblo pequeño, tranquilo, silencioso, cuidado, con casas bajas. La iglesia es una cucada aunque no ofrezca nada extraordinario..., pero nuevamente un verde paseo junto al río nos deleita. Seguimos su curso hasta llegar a 'Le Dejeuner sur l'Herbe', un pequeño bar que ha instalado acertadamente unas mesas junto al río y donde nosotros hacemos un alto en el camino para tomar un café y un deliciosas pastas de nueces cuyo sabor no conseguiré olvidar (hay dos tipos de galletas de nueces, unas más grandes y delgadas; y otras, que recomiendo encarecidamente, que son de un diámetro de unos 4 cm, con mayor grosor y mucho más sabor a nuez).

El sol aprieta. Buscamos callejones donde plasmar en fotografía el encanto de Saint Leon, y cuando la abandonamos aún siento el regusto de aquellos dulces de nuez. ¡Excelente!

Nos dirigimos hacia CASTELNAUD, otra pequeña población asomada al río Dordoña cuyo principal atractivo es el castillo, que se puede visitar por libre y que acoge el Museo de la Guerra de la Edad Media.

El parking del castillo es grande y tiene precio único de 3€ estés media hora o todo el día. La entrada al castillo cuesta 8,60€ los adultos y 4,30€ los niños de más de 10 años (más información en www.castelnaud.com).

Por fuera merece alguna foto, y por dentro se siguen una serie de estancias en las que se muestran lanzas, ballestas, espadas y otros artilugios de guerra, con la gracia añadida de que estás deambulando por el interior de un viejo castillo. Nuevamente, desde el torreón más alto, las vistas del río, con multitud de canoas, te llega a embobar. La visita, agradable, dura cerca de 1 hora.

Al salir, el calor es ya sofocante y decidimos regresar al camping a ahogar nuestro sudor en la piscina climatizada, no sin antes romper la relación de amistad con el ya ejército de hormigas que nos intentan robar parte de nuestro abastecimiento.

Martes, 15 de abril

Hoy nos despertamos temprano pues la excursión nos llevará en primer lugar al sitio más lejano que queremos visitar estos días y que representa uno de los platos fuertes de este viaje.

En una hora y cuarto de agradable trayecto entre espesos bosques y verdes prados aparecemos en el vecino departamento de Lot, donde veremos el GOUFFRE DE PADIRAC, una enorme sima de más de 100m de profundidad, con sorpresa incluida. Tiene parking gratuito.





Llegamos hacia las 10:30 y aún ser temporada baja ya hicimos cerca de media hora de cola, no tanto por la cola en sí, sino porque deben coordinar la venta de entradas con el descenso en ascensor hacia la sima. Por cierto, había dos colas diferenciadas, una para los que queríamos comprar la entrada, y otra, de acceso más directo para los que ya la habían comprado por internet (www.gouffredepadirac.com).

La entrada cuesta 10,30€ por adulto, y 6'90€ los niños mayores de 6 años. Hay que tener en cuenta que dentro del 'gouffre' la temperatura es de 13 grados, o sea, que más vale abrigarse un poco. Es una visita imprescindible. Para bajar se puede hacer por las escaleras o por ascensor (3 ascensores, uno tras otro van haciendo las fases del descenso).

Dentro, la cavidad es una auténtica maravilla. Es increíble como puede haber un camino tan perfectamente trazado en el interior de aquella cueva.

El camino lleva hasta un embarcadero donde hacemos una nueva cola para subir a una barquita en la que proseguir la visita. Es alucinante. A los pocos minutos la barca se detiene en otro desembarcadero (siempre en el interior de la cueva) y un guía nos continua la visita a pie explicando los pormenores de la cueva, mostrando curiosas estalactitas y otras formaciones fruto de depósitos calcáreos y de la erosión del agua.

Después nuevamente una barca deshace el camino navegado y buscamos la salida de aquel espectacular abismo.

Acabamos la visita con una clara sensación de satisfacción. Hemos visto algo poco habitual y realmente especial.

Decidimos comer en uno de los restaurantes que rodean el gouffre..., son puramente turísticos, o sea patatas fritas y carne difícil de masticar. Para no encarecer la factura pedimos algo tan habitual como una 'garrafe d'eau', o sea, una jarra de agua del grifo, que está tan mala como la de botella pero sin coste (ojo porque el agua de botella se paga a precio de oro y su sabor es discutible; también se pagan a precio de oro los refrescos tales com la cocacola...).

Después de comer, el planning nos debe llevar a 'Le Foret des Singes' (El Bosque de los Monos), para ver unos monos en semilibertad, pero como hace mucho calor y es mediodía creemos que los monos estarán escondidos en alguna sombra y desistimos de esta visita (www.foret-des-singes.com).

Así conducimos hacia ROCAMADOUR. Aparcamos, gratis, en una enorme explanada por debajo de la villa y hacemos como los monos: buscamos una sombra y dejamos que nuestras pestañas se
junten...., es mala hora para visitas y la morriña hace efecto.



                                     
        



                              




Al despestar visitamos Rocamadour. Más que un pueblo es un centro de peregrinación con una calle llena de comercios. Lo más curioso es que sus casas e iglesias están encaramadas en la montaña y el conjunto es precioso de contemplar.

Para subir desde la explanada inferior del parking se puede andar por la propia carretera o hacerlo en un trenecito turístico (3,5€ adultos ida y vuelta; y 2€ los niños). Pagamos por el trenecito por aquello de ir con niños, pero no vale la pena ya que el trayecto es muy corto.

El paseo por la única calle de Rocamadour es corto y agradable. Hay muchos restaurantes y tiendas. Decidimos hacer de peregrinos en lugar de turistas y subir las empinadas y desalentadoras escaleras que nos van elevando a las iglesias superiores. Vale la pena subir al primer plano. Después proseguimos el vía crucis por una pronunciada rampa que pone a prueba nuestra fe..., y al llegar arriba, exhaustos, ni las vistas ni el anunciado castillo despiertan nuestro interés.

Arriba del todo hay un paseo de cerca de 1km que lleva hasta un mirador que no hicimos para no defraudar más nuestras expectativas. Por cierto, para los peregrinos acomodaticios existe un ascensor que a un precio desorbitado te sube desde la calle comercial hasta el castillo.

Con la decepción del peregrino decidimos volver a nuestro estatus de turista y bajamos primero las rampas y después las escaleras hasta llegar al trenecito que nos debe devolver a nuestro parking..., y del parking regreso al camping donde los pajarillos seguían su charloteo y las hormigas habían aceptado una tregua.

En apenas un rato iremos a la capital, Sarlat, de la que todos hablan maravillas.

Empieza a caer la noche pero las calles de SARLAT invitan al paseo. Aparcar ha sido un juego de niños (he leído que en verano es una auténtica guerra), debe ser que a esta hora las hordas de turistas ya se han marchado..., y además hasta el 30 de abril se aparca gratis.
   


          









Hacemos fotos casi en solitario. Todo está cerrado, excepto un sinfín de restaurantes. Buscamos uno para cenar y el olor de pizza recién hecha nos resuelve las dudas. Cenamos en "Entre 2" unas deliciosas pizzas y otro plato de una sabrosa carne junto a una cerveza y, como no, una 'garrafe d'eau' un poco menos mala que otros días, por unos 40€ dos adultos y dos niñas.

Vale la pena decir que toda esta zona tiene pinta de ser muy buena gastronómicamente hablando, pero nosotros hemos venido a hacer turismo y no a arruinarnos en el intento.

Tras la cena la oscuridad de la noche ha ganado terreno, y con ello también la bajada de temperatura. Regresamos al bungalow sabiendo que mañana no hay despertador.

Miércoles, 16 de abril

Nos despertamos a discreción..., yo... 2 horas antes. Hoy toca otro plato fuerte.

La primera visita nos lleva a LA ROQUE GAGEAC. Entramos por el pueblo de Vitrac, ya que así vamos directos al parking (2€, 3 horas). Todo el pueblo coge en una foto y ninguna foto refleja la delicia de este pueblo. Se trata de tan solo una calle, y realmente no ofrece nada en particular, pero su belleza proviene de su emplazamiento: casas apretujadas contra la roca, y siguiendo el curso del río..., tras esta foto una escarpada montaña en la que sobrevuelan cientos de pájaros hace más espectacular aún la estampa.






Junto al parking, dos casetas de madera anuncian paseos en barca por el río Dordoña: Gabarras Norbert, y Gabarras Caminade. Ambas hacen recorridos de aproximadamente una hora, en barcas tradicionales desde la Roque hasta Castelnaud con vistas excepcionales de la ribera del río.

Subimos en Gabarres Caminade ya que por horario nos va mejor. Nos cuesta 9€ cada adulto y 7€ cada niño mayor de 2 años, aunque nuestro gesto de desaprobación hace que nos cobren sólo por una niña. El precio incluye audioguía en castellano.

El día acompaña y la brisa atenúa el sofocante calor. La barcaza nos lleva a través del algún castillo y montañas verdosas de vegetación. Avanzamos cisnes y canoas.., esta parte del río está atestada de empresas que alquilan canoas para descender por el Dordoña y unos kilómetros río abajo te recogen en un pequeño bus para devolverte al pinto de partida. Nosotros no nos aventuramos pero debe ser una fantástica actividad.





Desembarcamos y buscamos restaurante. Hay diversos y de precios diferentes: caros, muy caros y carísimos... Nos decantamos por 'Le Patio' porque su menú infantil, aunque de un solo plato, es de 8€ y el de adulto tiene diversas fórmulas dependiendo de cuántos platos comas (entrante, plato principal y postre). Comemos bien y bebemos garrafe d'eau..., pero sigo insistiendo que la gastronomía debería ofrecer otra calidad más ajustada al precio.

Dimos un corto paseo por La Roque Gageac, más que nada porque no da para más, y regresamos al coche para volver a la Edad Media: vamos a ver el CHATEAU DE FENELON.



Se trata de un castillo-fortaleza feudal en medio de un bosque y en cuyo interior se pueden visitar ciertas estancias amuebladas y decoradas con cierto encanto.

La entrada cuesta 8€ por adulto y 6,50€ por niño. Se aparca, gratis, junto al castillo. La visita vale la pena y a los precios ya nos vamos acostumbrando. La visita es por libre y da para una horita.




Visto el castillo y con un calor en aumento regresamos al bungalow. En el trayecto nos sorprende la espectacular estampa del Castillo de Monfort. Estos franceses cuidan mucho el turismo y en cada pueblecito pasamos por alguna area sombreada en la que han instalado mesas de pic-nic que invitan a una relajada siesta.


La tranquilidad, la pulcritud, la belleza, y el verdor conquistan este territorio. Conduzco lento pues a cada curva aparece ante nosotros una hermosa fotografía.

Ya en el camping...., piscina..., cena..., y..., silencio.... Nuestro trozo de colina sigue inexpugnable..., y la luna llena lo ha venido a ver.


Jueves, 17 de abril

Esta mañana visitaremos Sarlat de día. Queremos verla en ebullición turística. Aparcamos, gratis, fácil y céntricos..., y paseamos por la Rue Republique, que parte en dos la ciudad. Nos adentramos en la 'Cité Medievale' donde cada calle, cada casa, cada rincón merece una fotografía..., pero donde en casa fotografía es casi imposible que no salga un coche o una furgoneta de reparto o industrial, hecho que afea notablemente el encanto propio de Sarlat.






Todo el conjunto es muy paseable y lo mejor es no llevar plano y dejarse seducir por callejones, pasajes y rincones.

Tiendas de foie y restaurantes lo dominan todo. Busco mi taza, la de todos mis viajes..., pero no la encuentro, y lo relaciono con lo excepcionalmente malo y caro que es el café en Francia.

Paseado y repaseado Sarlat volvemos al bungalow a comer y descansar. Esta tarde tocan las dos últimas excursiones: Domme y Beynac.

DOMME, dicen, es un ejemplo de bastide o ciudad anurallada. Seguimos las indicaciones de parking (1h, 1€; 5h, 3€; todo el día, 4€). Se aparca en la parte alta y la primera buena impresión va cediendo paso a cierta de decepción: casas unifamiliares, empedradas, con buen gusto..., y una plaza principal de dudoso atractivo. La teórica calle principal tiene una pronunciada pendiente, con muchos comercios pero sin ningún encanto. Más bien parece que un grupo de vecinos de la misma calle se hubieran puesto de acuerdo para abrir locales con los que tentar al turismo. No me ha gustado.

BEYNAC destaca por su castillo. No queremos entrar para no agobiar las vacaciones de castillos, pero sí disfrutarlo de cerca. Aparcamos abajo, junto a la carretera. El parking es de pago hasta las 19:00h, y como ya son las 18:30 pagamos 0,50 centimos por esa media hora.

El pueblecito es de una pendiente considerable, junto al río Dordoña..., y sus callejuelas son absolutamente auténticas..., empedradas..., se respira aire medieval. No se puede pasear, sino casi trepar por lo pronunciado de su pendiente camino del castillo.

Y hasta allí subimos, donde las fotos no son lo esperado. La mejor perspectiva es desde el parking, donde todo el conjunto es mucho más espectacular. Ha sido tan solo un ratito pero no puedo más que recomendarlo.

Después nos acercamos a Sarlat a cenar en un McDonalds que hay entrando por el norte a la población, donde unos toboganes divierten a la princesita y nos acaba bajando la noche.

El camping nos espera, y el bungalow nos acoge en su regazo.

Buenas noches.


Viernes, 18 de abril

Hoy no turisteamos. Tan sólo piscina, descanso, sol, preparar maletas, más piscina, más sol, más descanso, más sol,...

La cabeza me da vueltas..., debe ser el mareo en el tiempo... Hemos ido desde la Edad Primitiva de la Roque Saint Christophe hasta la Edad Media de los castillos de Catelnaud y Fenelon, o las calles medievales de Sarlat..., debe ser adentrarse en el abismo del 'Gouffre de Padirac'..., o que aquí estan las huellas más famosas de la prehistoria (Cueva de Lascaux, las cuales no visitamos por ser una réplica de la real).

Mañana, de madrugada, regresamos a casa con la ilusión de tener la maleta llena de recuerdos de una zona, el Perigord, que bien ha merecido tachar este viaje, porque no hemos hecho un viaje más, sino que nos queda un viaje menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario