Ya con la maleta buscamos la renfe belga, que esta en la planta -1. Para ir a Bruselas, 3€. Para llegar a Brujas, 16€ (nosotros nos cuesta 8€ -por cabeza- ya que en Bélgica fomentan el turismo de fin de semana con una reducción del 50%). Vamos a la vía 1 con un tren destino Bruselas, donde deberemos cambiar de tren. Ese cambio se puede hacer en la Gare du Nord, o en Brussels Centrale. Nosotros lo hacemos en la primera y esperamos en el mismo andén a que pase un tren con destino Knokke, que tiene parada en Brujas.
Cuidado no sentarse en primera clase porque te echa el revisor (a no ser que lleves billete de primera, claro está). Nuestro tren para en Brussels Centrale, Brussels Midi y despiés en Gante-Sint Pieters, para llegar finalmente a Brugge. El trayecto dura una 1 hora. Salimos de la estación siguiendo las indicaciones de 'Bus'. Si se quiere llegar al centro hay que tomar el primero de la izquierda (1,60€), que tiene parada en el mismo Mark (la plaza central).
Buscamos nuestro hotel, bueno..., nuestro B&B Sint Nikklaas. Es la primera vez que vamos en este plan. Al llegar la primera impresión es buena. Nos acomodamos en la habitación. Sensacional. Desde la ventana se ve la torre del campanario del Mark (Belfort). Bestial. Salimos a pasear y buscar la ciudad. En flandes.net habíamos imprimido desde casa 2 itinerarios recomendados y decidimos hacerlos.
Empezamos en la Plaza T'Zand donde hay mercado cada sábado. Callejeamos. Comemos. Seguimos callejeando. Me gustó el ambiente. Calles empedradas y edificios bonitos. Visitamos el Ayuntamiento (2,50€), que incluye ña visita al Bruge Vrije, escondido en el número 11A de la misma plaza. Ambas visitas valen la pena, especialmente la Sala Gótica del ayuntamiento.
Entramos a la Basílica de la Santa Sangre (gratis). Espectacular, aunque no dejan grabar. Paseamos por el Rozenhoedkaai, donde el agua del canal pasa junto a tus pies en un romántico ambiente. Tiendas. Se hace de noche. Hace frío. Tomamos un chocolate calentito. La gente va desapareciendo de las calles y decidimos regresar a la habitación y allí cenar algo. Ha sido un día cansado. ¡Hasta mañana!
Dormimos de coña. Sin ruidos. La nota del B&B va subiendo. La primera impresión se queda corta. Desayunamos y volvemos a la calles. Entramos en el Museo Groninge (6€). Muy bien. Pintura flamenca. Es pequeño y no se hace pesado. Después entramos en el Arenthuis con la misma entrada. No ofrece nada interesante, lo mejor es su jardín gratuito con un precioso puente.
Fuimos también al Museo Gruuthuse (6€). Bien, sin más. Después entramos en la Iglesia de Nuestra Señora. Hay que pagar 2€ por pasar al deambulatorio. Pagadlos y seréis recompensados.
Seguimos bajando, viendo tiendas con escaparates a rebosar de chocolate. Llegamos al Beaterio (gratis), una visita de 10 minutos muy recomendable. Nos hicimos unas fotos en el romántico Minnewater, el lago del amor, rodeado de cisnes y patos.
Comemos. Seguimos el paseo con un frío de miedo. Ahora buscamos el Museo del Chocolate (6€). ¿Qué queréis que os diga? Pequeña demostración, y muchos carteles con información sobre el chocolate, pero si un día vuelvo a Brujas no entraré, ¿me explico?
Se hace de noche. Paseamos por los canales haciendo fotos a casas con diferentes historias, como la Casa Beurze, donde antaño se realizaban negocios y que sirvió de origen a la palabra 'beurs' (Bolsa), adoptada en diversos idiomas como lugar donde se llevan a cabo ciertas transacciones económicas.
Nos tomamos un chocolate y una crepe en un bar donde el calor no tiene precio. De vuelta al B&B alguien parece sacudir una alfombra gigante sobre nosotros. ¡No, no! Es nieve. ¡Está nevando! Se va acabando el domingo. Volvemos a B&B. Cenamos. Buenas noches.
Lunes. Lo primero que hago al despertarme es mirar por la ventana. Ta-chan, ta-chan... Ohhhhh! Ni gota de nieve. Mira, me hubiera hecho gracia.
Mientras desayunamos vuelven a verse pequeños y espontáneos copitos de nieve. Y más nieve... Y más nieve... Cuando bajamos a la calle ya se acumulan cerca de dos dedos de nieve.
Hoy tenemos previsto visitar Gante. Vamos al Markt (plaza central) pata coger el bus 12 que nos llevará a la estación de tren (1'60€ de nuevo), pero dejamos perder el bus a cambio de unas impagables fotos, prácticamente solos, en la plaza del Markt nevada ya con unos cuatro dedos.
Ahora sí, vamos a la estación y cogemos un tren dirección Amberes (Antwerpen), que parará en Gent-Sint Pieters (11€ ida y vuelta). Unos 20-25 minutos de trayecto.
Al llegar seguid las indicaciones de 'tranvía'. Buscad la parada del numero 1. Los tickets se compran en las máquinas (1'20€). Hay un buen rato. ¿Dónde bajar? No sé el nombre de la parada, pero visualmente es fácil, ya que es el único lugar en el que se contemplan torres de campanarios. Se ven tres en un espacio reducido: la Iglesia de San Nicolás, el Belfort, y la Iglesia de San Bavón.
Todo está nevado. Hacemos fotos. En los bajos del Belfort está la Oficina de Turismo, donde nos dan un útil plano, si bien lo verdaderamente útil es el lavabo gratuito.Con la vejiga vacía y un plano todo se ve más claro.
Entramos en la Iglesia de San Bavón. Preciosa. En la de San Nicolás, Dios no nos honra con su presencia. Cerrada. Caminamos hacia el Puente de San Miguel. Desde allí la imagen de los tres campanarios es muy bonita. También hacia el canal, la Calle Graslei merece unas cuantas fotos. La nevada decae pero seguimos a 5 bajo cero. El paisaje nevado es precioso.
Buscamos un sitio para comer. Me da la impresión que la oferta gastronómica es peor y menor que en Brujas. Otra gran diferencia que advertimos durante todo el día era la proximidad de edificios históricos junto a otros con poca gracia. Sin duda, Gante no tiene el encanto de Brujas.
Después de comer fuimos al Castillo de los Condes de Flandes. La visita (8€) es bastante interesante. Al salir seguimos paseando por el barrio del Patershol, que es bastante decepcionante.
A la hora de regresar a Brujas cogemos el tranvía numero 4 junto al Belfort (1'20€). Hacemos catorce mil paradas, pasamos por barrios de dudosa reputación, pero al final llegamos (seguro que hay un camino más rápido).
Cogemos un tren dirección Oostende, con parada en Brugge. Como siempre, pasa el revisor, o sea, que mejor no viajar sin billete. Una vez en la estación de Brujas ya sabéis, bus hacia el Markt (1'60€). Volvemos al B&B. Cenamos. Hicimos la maleta. Mañana martes nos despedimos de Brujas, pero como el vuelo no sale hasta las 20:50h pasaremos el día en Bruselas. ¡Mañana más!
Martes. Desayunamos y nos vamos. Coincidimos en que el B&B Sint Nikklas fue una excelente elección. Vamos a la estación de tren y tomamos uno que pare en Brussels Centrale, la estación más céntrica de Bruselas (13€). El revisor no nos falla. Dejamos las maletas en la consigna de la estación de bruselas (3'80€ por bulto) para no ir cargados.
Casi todo el mundo nos había dicho que Bruselas era gris y sosa. Paseamos. Nuevamente se pone a cenar. Pasamos por la Galleria St Hubert. Curioso. Visitamos la Catedrale de St Michel y Ste Gudule. Preciosa, y gratis. Además dejan grabar.
Después fuimos hacia el Palais Royal. No se visita, y pasear alrededor es una experiencia decepcionante. El interior del Parc de Bruxelles es más decepcionante aún.
La impresión, al pasear, tiende a hacer de Bruselas aquella ciudad sosa y gris. Llegamos a la Place du Petit Sablon, muy cuca. En la calle de abajo vemos la Iglesia de Notre Dame du Sablon. Mejor por fuera que por dentro, pero vale la pena. También entramos en Notre Dame de la Chapelle. Merece una visitilla.
Callejeamos hacia el Manneken Pis, uno de los símbolos de la ciudad. Yo me esperaba una estatua de cierto tamaño, y al ver aquel muñeco, con su pichilla al aire y meando no entendí la fama.
Buscamos restaurante en los alrededores de la Grand Place. Quince mil restaurantes hacia la Rue Bouchers. Después de comer solo nos quedaba adentrarnos en la Grand Place. Es-pec-ta-cu-lar.
No tengo batería en la cámara y no tengo más remedio que grabar con la retina. ¿He dicho espectacular? Solo la Grand Place ya vale la visita. Las calles circundantes ofrecen un plus más que interesante, pero alejarse implica volver a la Bruselas gris y sosa.
Se acerca la hora de ir al aeropuerto. Volvemos a la estación de Brussels Centrale y tomamos un tren cuyo destino es Airport Brussels (3€). Allí volvemos andar mucho hacia el aeropuerto en sí.
Facturamos y esperamos a las 20:50h, momento en que nuestro vuelo nos devuelve a Barcelona.
¡Un destino menos!
Entramos a la Basílica de la Santa Sangre (gratis). Espectacular, aunque no dejan grabar. Paseamos por el Rozenhoedkaai, donde el agua del canal pasa junto a tus pies en un romántico ambiente. Tiendas. Se hace de noche. Hace frío. Tomamos un chocolate calentito. La gente va desapareciendo de las calles y decidimos regresar a la habitación y allí cenar algo. Ha sido un día cansado. ¡Hasta mañana!
Dormimos de coña. Sin ruidos. La nota del B&B va subiendo. La primera impresión se queda corta. Desayunamos y volvemos a la calles. Entramos en el Museo Groninge (6€). Muy bien. Pintura flamenca. Es pequeño y no se hace pesado. Después entramos en el Arenthuis con la misma entrada. No ofrece nada interesante, lo mejor es su jardín gratuito con un precioso puente.
Fuimos también al Museo Gruuthuse (6€). Bien, sin más. Después entramos en la Iglesia de Nuestra Señora. Hay que pagar 2€ por pasar al deambulatorio. Pagadlos y seréis recompensados.
Seguimos bajando, viendo tiendas con escaparates a rebosar de chocolate. Llegamos al Beaterio (gratis), una visita de 10 minutos muy recomendable. Nos hicimos unas fotos en el romántico Minnewater, el lago del amor, rodeado de cisnes y patos.
Comemos. Seguimos el paseo con un frío de miedo. Ahora buscamos el Museo del Chocolate (6€). ¿Qué queréis que os diga? Pequeña demostración, y muchos carteles con información sobre el chocolate, pero si un día vuelvo a Brujas no entraré, ¿me explico?
Se hace de noche. Paseamos por los canales haciendo fotos a casas con diferentes historias, como la Casa Beurze, donde antaño se realizaban negocios y que sirvió de origen a la palabra 'beurs' (Bolsa), adoptada en diversos idiomas como lugar donde se llevan a cabo ciertas transacciones económicas.
Nos tomamos un chocolate y una crepe en un bar donde el calor no tiene precio. De vuelta al B&B alguien parece sacudir una alfombra gigante sobre nosotros. ¡No, no! Es nieve. ¡Está nevando! Se va acabando el domingo. Volvemos a B&B. Cenamos. Buenas noches.
Lunes. Lo primero que hago al despertarme es mirar por la ventana. Ta-chan, ta-chan... Ohhhhh! Ni gota de nieve. Mira, me hubiera hecho gracia.
Mientras desayunamos vuelven a verse pequeños y espontáneos copitos de nieve. Y más nieve... Y más nieve... Cuando bajamos a la calle ya se acumulan cerca de dos dedos de nieve.
Hoy tenemos previsto visitar Gante. Vamos al Markt (plaza central) pata coger el bus 12 que nos llevará a la estación de tren (1'60€ de nuevo), pero dejamos perder el bus a cambio de unas impagables fotos, prácticamente solos, en la plaza del Markt nevada ya con unos cuatro dedos.
Ahora sí, vamos a la estación y cogemos un tren dirección Amberes (Antwerpen), que parará en Gent-Sint Pieters (11€ ida y vuelta). Unos 20-25 minutos de trayecto.
Al llegar seguid las indicaciones de 'tranvía'. Buscad la parada del numero 1. Los tickets se compran en las máquinas (1'20€). Hay un buen rato. ¿Dónde bajar? No sé el nombre de la parada, pero visualmente es fácil, ya que es el único lugar en el que se contemplan torres de campanarios. Se ven tres en un espacio reducido: la Iglesia de San Nicolás, el Belfort, y la Iglesia de San Bavón.
Todo está nevado. Hacemos fotos. En los bajos del Belfort está la Oficina de Turismo, donde nos dan un útil plano, si bien lo verdaderamente útil es el lavabo gratuito.Con la vejiga vacía y un plano todo se ve más claro.
Entramos en la Iglesia de San Bavón. Preciosa. En la de San Nicolás, Dios no nos honra con su presencia. Cerrada. Caminamos hacia el Puente de San Miguel. Desde allí la imagen de los tres campanarios es muy bonita. También hacia el canal, la Calle Graslei merece unas cuantas fotos. La nevada decae pero seguimos a 5 bajo cero. El paisaje nevado es precioso.
Buscamos un sitio para comer. Me da la impresión que la oferta gastronómica es peor y menor que en Brujas. Otra gran diferencia que advertimos durante todo el día era la proximidad de edificios históricos junto a otros con poca gracia. Sin duda, Gante no tiene el encanto de Brujas.
Después de comer fuimos al Castillo de los Condes de Flandes. La visita (8€) es bastante interesante. Al salir seguimos paseando por el barrio del Patershol, que es bastante decepcionante.
A la hora de regresar a Brujas cogemos el tranvía numero 4 junto al Belfort (1'20€). Hacemos catorce mil paradas, pasamos por barrios de dudosa reputación, pero al final llegamos (seguro que hay un camino más rápido).
Cogemos un tren dirección Oostende, con parada en Brugge. Como siempre, pasa el revisor, o sea, que mejor no viajar sin billete. Una vez en la estación de Brujas ya sabéis, bus hacia el Markt (1'60€). Volvemos al B&B. Cenamos. Hicimos la maleta. Mañana martes nos despedimos de Brujas, pero como el vuelo no sale hasta las 20:50h pasaremos el día en Bruselas. ¡Mañana más!
Martes. Desayunamos y nos vamos. Coincidimos en que el B&B Sint Nikklas fue una excelente elección. Vamos a la estación de tren y tomamos uno que pare en Brussels Centrale, la estación más céntrica de Bruselas (13€). El revisor no nos falla. Dejamos las maletas en la consigna de la estación de bruselas (3'80€ por bulto) para no ir cargados.
Casi todo el mundo nos había dicho que Bruselas era gris y sosa. Paseamos. Nuevamente se pone a cenar. Pasamos por la Galleria St Hubert. Curioso. Visitamos la Catedrale de St Michel y Ste Gudule. Preciosa, y gratis. Además dejan grabar.
Después fuimos hacia el Palais Royal. No se visita, y pasear alrededor es una experiencia decepcionante. El interior del Parc de Bruxelles es más decepcionante aún.
La impresión, al pasear, tiende a hacer de Bruselas aquella ciudad sosa y gris. Llegamos a la Place du Petit Sablon, muy cuca. En la calle de abajo vemos la Iglesia de Notre Dame du Sablon. Mejor por fuera que por dentro, pero vale la pena. También entramos en Notre Dame de la Chapelle. Merece una visitilla.
Callejeamos hacia el Manneken Pis, uno de los símbolos de la ciudad. Yo me esperaba una estatua de cierto tamaño, y al ver aquel muñeco, con su pichilla al aire y meando no entendí la fama.
Buscamos restaurante en los alrededores de la Grand Place. Quince mil restaurantes hacia la Rue Bouchers. Después de comer solo nos quedaba adentrarnos en la Grand Place. Es-pec-ta-cu-lar.
No tengo batería en la cámara y no tengo más remedio que grabar con la retina. ¿He dicho espectacular? Solo la Grand Place ya vale la visita. Las calles circundantes ofrecen un plus más que interesante, pero alejarse implica volver a la Bruselas gris y sosa.
Se acerca la hora de ir al aeropuerto. Volvemos a la estación de Brussels Centrale y tomamos un tren cuyo destino es Airport Brussels (3€). Allí volvemos andar mucho hacia el aeropuerto en sí.
Facturamos y esperamos a las 20:50h, momento en que nuestro vuelo nos devuelve a Barcelona.
¡Un destino menos!
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